Hay que tener una premisa clara: Una crisis personal, es producto de la propia evolución.

Dicho, esto, los detonantes de una crisis personal hay que tener claro que podran  ser internos o externos, es decir producidos por el propio malestar con uno mismo o bien por el dolor generado a nuestro alrededor, respectivamente.

Los cambios por los que pasamos a lo largo de nuestro recorrido vital, según nuestras elecciones, nuestros deseos, nuestras posibilidades, van marcando las dificultades con las que nos vamos encontrando, siendo mas conscientes de ello con el paso de los años, a medida que acumulamos muescas ‘tangibles’ a modo de experiencias.

Es de este modo como conocemos nuestros propios límites, y si nuestras expectativas se ajuntan a una realidad objetiva.

A mayor distancia entre las expectativas o lo que espero de la vida, y de la realidad, mayor fuente de problemas.

En una crisis personal lo primero que vamos a sentir es tristeza o con rabia.

Aquí hay que expecificar algo, en general los hombres suelen sentir primero la rabia y es pasado un tiempo indefinido cuando conectan con esa tristeza, cosa que en las mujeres suele darse a la inversa. Actualmente la diferencia no es tan evidente – a mas independencia mas capacidad de autocontrol y gestión de las emociones en las mujeres, y a mayor aceptación y permisidad mayor comprensión de la tristeza en el hombre -.

Tenemos que tener claro, que en una crisis personal el malestar viene generado por la falta de control ante lo acontecido,  un ejemplo claro es asumir la decisión de un tercero que uno no comparte y que condiciona la propia vida; también a la inversa, ser consciente de que mi decisión condicionará la vida de otra persona generándole dolor, en el peor de los casos.

En síntesis la capacidad de aceptar lo que nos esta sucediendo – que no de estar de acuerdo – es lo que hará que la vivencia no nos invada del modo en que lo hace, evitando que nos lleve en casos extremos al caos, al descontrol interno y a la resignación, o lo que es lo mismo la ‘aceptacion negativa’ de lo que ha sudecido.

La tristeza y la rabia son dos emociones que como suelo decir ‘son dos caras de una misma moneda’: LA FRUSTRACIÓN. Esta viene generada por la impotencia y la decepción.

Piensa en ese momento donde te hayas dado cuenta de que ‘no hiciste lo suficiente’, ‘no te permitieron ser tu mismo’ y consciente o inconscientemente lo aceptaste, ‘no te avisaron y decidieron por ti, dejándote de lado’… fallar o que nos fallen – nos lleva rápidamente a la sensación frustración.

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PARA PREVENIR LA FRUSTRACION, DEBEMOS REVISAR 4 FACTORES A NIVEL MENTAL Y EMOCIONAL EN NOSOTROS MISMOS:

1- Una de las primeras cosas a revisar son nuestros valores. Aquí un listado orientativo.

2- Seguidamente nuestras creencias – vienen vinculadas a nuestros valores-

3- A continuación valorar que acciones llevar a cabo en el presente teniendo en cuenta que ‘valores’ tengo, y que ‘creencias me boicotean o limitan’.

4- El último paso es hacer que la voluntad sea mi aliada, sin ser esclavo de ella, es decir, vivir el momento, ya sea tristeza o rabia, pero ponerle un stop, decidido por uno mismo en primera persona.

 !Soy yo quien decido levantarme aunque haya una parte de mi que no quiera moverse y se quiera hundir en la cama¡

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Ser consciente de lo que puedo hacer, y lo que no puedo hacer, respecto a una situación concreta me dará la clave para poco a poco superar ese mal momento y canalizar mi energía hacia algo que ‘esté necesitando’ en ese instante y en adelante.

Lo que nos aportan las crisis personales – momentos de tristeza, soledad, autoestima baja, falta de seguridad, gestión de las emociones desde la ira a la pena – una vez superadas, es una mayor madurez emocional y un mayor autoconocimiento, fruto de la evolución personal vivida, experiencia que de otro modo no podríamos hacer nuestra y sin la que no podriamos crecer a nivel emocional ni personal.

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No hay que vivir con el temor a si nos dejará nuestra pareja, a cuando faltará nuestro ser querido, porque por ley de vida es lo que probablemente sucederá en algún momento mientras yo viva, tampoco estar atemorizado por hasta cuando tendré trabajo, si podré pagar la hipoteca…

‘la incertidumbre siempre nos acompañará, hay pocas cosas seguras en esta vida, y quizá ello sea lo que le dé sentido a esta experiencia’

La vida la vamos dibujando día a día, si el temor a lo que pasará me paraliza, probablemente antes de que me de cuenta todo lo que amo, y quiero cuidar, me lo esté perdiendo y en ese sentido, estaré viviendo una Crisis Personal elegida inconscientemente por mi mismo.

Hay algo que no vuelve… es aquello a lo que llamamos tiempo.

 

Sheila Estévez Vallejo,

Psicóloga Col. 16413, Miembro del COPC desde 2006

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