Se puede amar partiendo desde ‘lugares’ diferentes, ya que el amor es la parte y suma de los siguientes tres ingredientes: pasión, intimidad y compromiso.

En este artículo hablaré sobre la ‘Teoría triangular del amor’ (Robert Sternberg).

Es importante tener presente que en las relaciones amorosas de la vida real las ‘diferentes tipologías de amor’ se cruzan y se combinan entre sí, originando diferentes formas de amor:

1)  Amor romántico (Intimidad y Pasión)

Este tipo de amor surge cuando dos personas tienen una atracción tanto física como emocional, no implicando un compromiso de antemano.

Ejemplo ‘Romeo y Julieta’ (W. Shakespeare)

2) Amor compañero o sociable (Intimidad y Compromiso)

Es un amor centrado en la preocupación por la felicidad y bienestar del otro.

Implica apoyo social, apoyo emocional, comprensión mutua y comunicación.

Las personas que viven este tipo de amor se sienten íntimamente unidas y comparten tanto sus emociones,  como sus conocimientos o sus posesiones.

3)  Amor fatuo (Compromiso y Pasión)

Es un tipo de amor que se caracteriza por no haber transcurrido el tiempo necesario para que se forje una intimidad.

Es el que se vive cuando dos personas se van a vivir juntas o se casan al poco tiempo de haberse enamorado y todavía no se ha generado una intimidad profunda.

GRÁFICO DE LA TEORIA TRIANGULAR DE ROBERT STERNBERG:

 

La combinación de intimidad, pasión y compromiso desencadena lo que Robert Sternberg definió como ‘amor completo’ o ‘amor perfecto’.

Según esta teoría ‘el amor completo’ es la clase de amor que casi todas las personas aspiramos a vivir en algún momento de nuestras vidas.

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No sobra decir que ‘el amor perfecto’ es difícil de conseguir, y todavía más de mantener.

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Es importante matizar que no siempre buscamos este tipo de amor en todas las relaciones íntimas que tenemos a lo largo de nuestra vida, es más: este tipo particular y único de amor lo reservamos para unas pocas relaciones que nos llenan a nivel emocional y físico.

Me gusta recordar que cada uno de los tres elementos del amor suele tener una progresión distinta en el transcurso de cada relación.

Así, la intimidad va desarrollándose progresivamente a medida que avanza la relación, de modo que va aumentando con el tiempo.

La pasión, por su parte, se expresa intensamente en el inicio para más tarde decaer conforme la relación va pasando por etapas más avanzadas en el tiempo, hasta bajar de intensidad y estabilizarse, momento en que ‘ la pareja’ deberá haber forjado unos cimientos para continuar teniendo un vinculo que genere deseo, más allá del ardor inicial.

Finalmente el compromiso funciona inversamente a la pasión, y en sintonía similar a la intimidad, es decir, es menor al principio y va aumentando despacio, incluso más lentamente que la intimidad, alcanzando el equilibrio y estabilidad en el instante en que ‘lo que se comparte con la pareja y lo que la pareja comparte con uno está en sintonía’.

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Llegados a este punto y final en que ‘teoría  y realidad’ se han de fusionar, y no olvidando que de las equivocaciones también se aprende, saquemos una cosa en claro, y es que el ‘amor completo’ es aquel que si termina, ya sea bien, o no tan bien, queda grabado en nuestro ser. Así que teniendo esto presente,  seamos honestos al decidir a quien damos acceso a esa parte de nosotros.

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” Uno acepta el amor que cree merecer”

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